madre mercedes jimenez urzua

(Madre fundadora de la Congregación de "Misioneras Guadalupanas")

 

 

Nació el 3 de Noviembre del año 1871

en Cd. Guzmán, Jalisco.


Sus Padres fueron

Don Jesús P. Jiménez y Doña Ma. de Jesús Urzúa.


Llamada a la existencia desde el proyecto de Dios

es consagrada por el Bautismo el día 13 de Noviembre de 1871,

en la Parroquia de Ciudad Guzmán..

 

Es confirmada en el Espíritu Santo en el mes de Febrero de 1873, de manos del Ilustrísimo Sr. Don Pedro Loza, Arzobispo de Guadalajara, Jal. No se tiene datos de la fecha en que recibió el sacramento de la Penitencia y Eucaristía, pero se constató que durante su vida fue una joven de gran amor a la Eucaristía y de constante frecuencia al sacramento de la Penitencia.

Continúa el proceso de vivir su consagración bautismal buscando la voluntad de Dios en su vida, lo experimenta y cree que Dios le llama a consagrarse de una forma total y pasa a formar parte del grupo de las señoritas que iniciaban la congregación de Las Siervas de Jesús Sacramentado, en la cual permaneció dos meses.

Dios continúa llamándola y da respuesta ingresando al primer monasterio de Adoratrices de Guadalajara, no era el lugar a donde Dios la llamaba, pues le muestra claramente por medio de una enfermedad, incapacitándole para  continuar su noviciado y sale del monasterio. La Señorita Mercedes al integrarse nuevamente con su familia, no olvida el llamado de Dios.

En el sagrado recinto de San Sebastián de Analco donde ella frecuenta a Dios, clarifica su llamado y misión al encontrarse con el sacerdote Manuel Escanes y Torres que atendía el culto en este templo.

Así fundan el 16 de diciembre del año 1916 una familia religiosa: “Las Misioneras Guadalupanas”. En esta obra de Dios, le pone todo su corazón dando su persona y toda su herencia paterna. Durante la Revolución Cristera se refugia en Estados Unidos y fundan las Misiones de Los Ángeles, California; Nuevo México y San Antonio en Texas que desaparecieron.

Vive en el anonadamiento de Cristo al ser destituida por petición de sus propias hijas en el año 1938 en San Antonio Texas. Continúa su vida ya fuera de la Congregación trabajando para sobrevivir, acompañada de la Hna. María Barba que estuvo a su lado hasta el último momento.

El 16 de Septiembre hace cincuenta y dos años en 1954, Dios la llama a gozar de su reino y muere llena de paz, según testimonios del sacerdote que la auxilió, y como Cristo en la cruz muere perdonando y bendiciendo a sus hijas Misioneras Guadalupanas. Los testimonios escritos de quien la conoció y vivió a su lado la describen así: Mujer de gran fe, firme y tierna a la vez, elegante, distinguida y de elocuente expresión al hablar, de obediencia a la autoridad eclesiástica, fuerte ante el dolor y de gran amor a Jesús Eucaristía.