Fuentes de Inspiración

Nuestras Fuentes de Inspiración y Modelos

La Persona de Cristo en su misterio de Anonadamiento y su Evangelio, es nuestra principal fuente, tomando como modelo el proceder de Nuestra Madre Santa de Guadalupe, y siendo nuestro centro de Eucaristía a ejemplo de los fundadores de la Congregación de las «Misioneras Guadalupanas», el Padre Manuel Escanes y Torres y la Srita. Mercedes Jiménez Urzúa, quienes un 16 de Diciembre de 1916 fundaron la Congregación.

Instituto Patria -Padre Manuel Escanes
Padre Manuel Escanes y Torres Fundador de la Congregación de "Misioneras Guadalupanas"

Nació el 18 de febrero de 1879 en la Ciudad de Guadalajara.

Sus padres eran profundamente cristianos ejemplares e ilustres, ellos fueron Don Manuel Escanes Martínez y Doña Francisca Torres Ceja.

Fué el cuarto de 10 hijos y el día 12 de marzo de 1879 recibió el Sacramento del Bautismo, desde muy pequeño se distinguió por su dedicación al estudio y nunca descuido su formación religiosa, y en especial la practica de las virtudes cristianas que su madre le infundió, algunas de ellas fueron: la práctica de la humildad, la obediencia, la penitencia, la caridad, la limpieza y especialmente su gran amor a la Santísima Virgen María, a quien le ayunaba todos los sábados. Uno de sus más grandes anhelos fue recibir a Cristo en la Eucaristía, cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, se llenó de alegría y regocijo, a partir de entonces Cristo fue el centro de su vida, lo amó en su misterio de Anonadamiento; en la Encarnación, en la Cruz, en la Eucaristía y en el Prójimo.

Ingreso a la edad de 13 años al seminario Concilar de Guadalajara, donde inició su formación sacerdotal, destacándose siempre en sus estudios y virtudes. Recibió la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1903, celebrando la Eucaristía por vez primera en el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, que estaba construida en lo que hoy es la Rotonda de los hombres ilustres en la Ciudad de Guadalajara.

El 30 de julio del mismo año fue nombrado ministro de Tamazula de Gordiano y el 22 de diciembre fue enviado a Hostotipaquillo durante 5 años, donde fue feliz misionando entre las barracas, visitando rancherías y preocupándose por los más alejados de la iglesia. Continuó su labor sacerdotal en Guadalajara haciéndose cargo de la Parroquia de San Sebastián de Analco de la cual no solo reconstruyó el Templo material, si no también los Templos vivos del Espíritu Santo.

Fundo algunas asociaciones como: Nuestra Señora de refugio, La del Espíritu Santo, El Apostolado de la Oración, La Propagación de la Fe, La tercera Orden Franciscana, etc.

Desde el año 1913 en adelante, asesoro por medio de ejercicios espirituales y retiros a varias familias religiosas, como: Las Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres, Franciscanas de Jesús Crucificado, Las Esclavas del Divino Corazón. Pero uno de sus más grandes anhelos lo hizo realidad con la Madre Mercedes Jiménez Urzúa, al fundar la Congregación de “Esclavas Guadalupanas del Divino Corazón de Jesús”, el 16 de diciembre de 1916 en Guadalajara, Jalisco, cuya finalidad fue formar a la niñez desamparada de casa y educación.

Siempre invitó a los demás a conservar la pureza del alma, en 1927 durante la persecución religiosa en México emigra a E. U. en compañia de su familia y de las hermanas de la Congregación, regresando después de un tiempo. ´ El 12 de Octubre de 1940 después de celebrar una misa de Primera comunión en la que dió su ultima homilía, murió de un sincope al estar rezando el Ave María, sus restos se encuentran en una cripta de la Básilica Antigua de la Santísima Virgen de Guadalupe en México.

Instituto Patria -Madre Mercedes Jimenez
Madre Mercedes Jimenez Urzua Fundadora de la Congregación de "Misioneras Guadalupanas"

Nació el 3 de Noviembre del año 1871 en Cd. Guzmán, Jalisco.

Sus Padres fueron Don Jesús P. Jiménez y Doña Ma. de Jesús Urzúa.

Llamada a la existencia desde el proyecto de Dios es consagrada por el Bautismo el día 13 de Noviembre de 1871, en la Parroquia de Ciudad Guzmán..

Es confirmada en el Espíritu Santo en el mes de Febrero de 1873, de manos del Ilustrísimo Sr. Don Pedro Loza, Arzobispo de Guadalajara, Jal. No se tiene datos de la fecha en que recibió el sacramento de la Penitencia y Eucaristía, pero se constató que durante su vida fue una joven de gran amor a la Eucaristía y de constante frecuencia al sacramento de la Penitencia.

Continúa el proceso de vivir su consagración bautismal buscando la voluntad de Dios en su vida, lo experimenta y cree que Dios le llama a consagrarse de una forma total y pasa a formar parte del grupo de las señoritas que iniciaban la congregación de Las Siervas de Jesús Sacramentado, en la cual permaneció dos meses.

Dios continúa llamándola y da respuesta ingresando al primer monasterio de Adoratrices de Guadalajara, no era el lugar a donde Dios la llamaba, pues le muestra claramente por medio de una enfermedad, incapacitándole para continuar su noviciado y sale del monasterio. La Señorita Mercedes al integrarse nuevamente con su familia, no olvida el llamado de Dios.

En el sagrado recinto de San Sebastián de Analco donde ella frecuenta a Dios, clarifica su llamado y misión al encontrarse con el sacerdote Manuel Escanes y Torres que atendía el culto en este templo.

Así fundan el 16 de diciembre del año 1916 una familia religiosa: “Las Misioneras Guadalupanas”. En esta obra de Dios, le pone todo su corazón dando su persona y toda su herencia paterna. Durante la Revolución Cristera se refugia en Estados Unidos y fundan las Misiones de Los Ángeles, California; Nuevo México y San Antonio en Texas que desaparecieron.

Vive en el anonadamiento de Cristo al ser destituida por petición de sus propias hijas en el año 1938 en San Antonio Texas. Continúa su vida ya fuera de la Congregación trabajando para sobrevivir, acompañada de la Hna. María Barba que estuvo a su lado hasta el último momento.

El 16 de Septiembre hace cincuenta y dos años en 1954, Dios la llama a gozar de su reino y muere llena de paz, según testimonios del sacerdote que la auxilió, y como Cristo en la cruz muere perdonando y bendiciendo a sus hijas Misioneras Guadalupanas. Los testimonios escritos de quien la conoció y vivió a su lado la describen así: Mujer de gran fe, firme y tierna a la vez, elegante, distinguida y de elocuente expresión al hablar, de obediencia a la autoridad eclesiástica, fuerte ante el dolor y de gran amor a Jesús Eucaristía.